«Historia de un combatiente republicano» De la Cataluña antifranquista a la República Catalana-Cap.XV

Jose Molina Ayala Historias de la ciudad, Relatos 10 Comments

José Ramón había quedado con su primo Antonio para comer en un Restaurante del Maresme. El padre de Antonio era tío del padre de José Ramón, ambos eran nativos de Archena un pueblo de Murcia y desde que emigraron a Barcelona a finales de los años cuarenta del siglo pasado siempre mantuvieron una relación de cariño y de experiencias mutuas. José Ramón y Antonio vivieron durante la más pura infancia en la misma barraca de La Perona junto al Puente del Trabajo en el barrio de La Sagrera en Barcelona. Habían pasado desde entonces más de sesenta años. El encuentro tenía un motivo muy sentido por Antonio quería contarle, las investigaciones que había hecho para localizar a su tío Antonio Fernández Garrido hermano de su madre, desaparecido durante la Guerra Civil.

-Antonio tenía muchas ganas de verte y que me cuentes la historia de tu tío desaparecido durante la Guerra civil.  Antes de que empieces pedimos los platos.Que quieres? Antonio pidió de primero Boquerones en escabeche y José Ramón Pato con champiñones. De segundo los dos pidieron Bistec con pimientos rojos y verdes. Mientras preparaban los platos reanudaron la conversación en una sala rústica de paredes de piedra que parecía una masía antigua restaurada.

-¿Al final con todas las dificultades has podido seguir la pista de tu tío. Ya sabes donde está enterrado? Preguntó José Ramón

A Antonio el tema de su tío lo había tenido ocupado durante años, hablaba con pasión del esfuerzo que estaba realizando y respondió con cierto sosiego y tranquilidad del que está haciendo lo que su conciencia le dice.

-Verás el empeño que yo mismo me forjé en averiguar dónde podía estar mí tío enterrado fue por la última carta que mi tío le mandó a su madre (mi abuela), fechada el 14 de Octubre de 1938- al final de la carta ponía el remite – 72 brigada mixta 286 batallón 3- compañía
Esta carta fue la última que mi abuela tuvo noticias de él una vez finalizó la guerra, esta carta la guardo como un tesoro, fueron las últimas letras que su hijo le escribió porque nunca más pudo saber que fue de él. Ella murió con la esperanza de poder abrazar a su hijo algún día, yo recuerdo desde muy niño que mi madre mientras le alisaba el pelo a mi abuela le pedía que cogiera la carta pues le servía de consuelo mientras se la leía y siempre terminaban las dos llorando recordando a mí tío, y con las mismas esperanzas de que a lo mejor el día menos pensado apareciera.

Durante 10 años he estado buscando informaciones en archivos militares, museos de memoria histórica de la guerra civil española, ese interés por saber que fue de él, creo que pudo ser por el sentimiento de los llantos de mi abuela y de mí madre cada vez que tenían la carta en sus manos que me hicieron que yo sin noción de donde desapareció mí tío tenía que encontrar cualquier informe o escrito que figurara su nombre y apellidos para poder tirar de hilo y saber si cayó herido o prisionero, o estaba enterrado junto con otros soldados en fosas comunes. Me he preguntado muchas veces como me embarqué en esta investigación durante tantos años con algunas pausas, pasaba un tiempo y de nuevo seguía buscando, y es hoy en día y no siento cansancio.

Lo primero que hice fue anotarme el remite de la última carta que él ponía al final de la carta 72-brigada mixta 286 -batallón 3- compañía 43 división con estas señas pude hacer el seguimiento por donde estuvo la 72 brigada batallando hasta el final de sus días ,pero como es muy largo de contar, te contaré el final y el resto lo tienes en el libro que he escrito y que te regalo “Historia de un combatiente republicano”, donde está todo el recorrido de hizo mi tío desde la última carta.

¿Cómo pude ajustar todas las piezas? Durante años estuve buscando un campo de concentración que tuviera algo que ver con el nombre Alfonso, porque yo tenía una foto de mi tío recortada por el medio que le ponía por detrás a su hermana María, que le decía que estaba en un campo de trabajos especiales numero 168, muchas palabras quedaban cortadas al estar recortada la foto pero al final había una firma con el nombre de Alfonso.

Estuve buscando libros, en museos y archivos, durante mucho tiempo campos de prisioneros por todas las regiones de España, hasta que un día por internet buscando pude ver un libro titulado campo de concentración de San Juan de Mozarrifar (Zaragoza). ¿Quién me iba a decir a mí que en este libro estaba la clave de todos los años que estuve buscando el campo de concentración?

Repasando el libro en unas de las páginas aparece una foto donde se aprecia un grupo de prisioneros republicanos en el campo de concentración de San Gregorio (Zaragoza) y por la izquierda del grupo aparecía la figura de mi tío. Más tarde pude comprobar que el nombre de Alfonso era la firma del fotógrafo. Resumiendo, yo tenía una lista del archivo militar de Ávila de prisioneros republicanos donde aparecía el nombre de mi tío Antonio Fernández Garrido, lo cual me cuadraba con la foto que le explica a su hermana que está haciendo unos trabajos en un campo de concentración. Luego apareció una lista oficial del Valle de los Caídos de soldados enterrados con sus nombres y apellidos, pude descubrir que a muchos les faltaba el segundo apellido y uno de ellos figuraba mí tío Antonio Fernández con el número de orden enterrado 1094 procedente de Tarragona, luego pude averiguar que todos los que enterraron que les faltaba el segundo apellido eran soldados republicanos. Hay muchos detalles más que es muy largo de explicar por escrito, pero tengo documentación y listados que sobre la mesa se puede confirmar un 80 por ciento que mí tío está enterrado en el Valle de los Caídos.

Antonio le entregó a su primo el libro “Historia de un combatiente republicano” escrito por él. José Ramón lo miró por encima y al final leyó unas líneas extraídas de la última carta que su tío escribió a su madre, que decían:

“Madre, a veces pienso y digo,
quién pudiera volverse un pájaro
y arrancar el vuelo para esa.
Porque en once meses que llevo de guerra
y no poder ni ir un solo día con permiso,
pero en fin, es la guerra,
y hay que aguantarse con lo que venga.
Yo creo que más tarde o más temprano,
se tiene que terminar algún día,
y si no me ha pasado nada, nos veremos.
Porque si llegase ese día,
Se me figuraría mentira”

  – Palabras muy emotivas, te felicito por el trabajo que has hecho, es triste pero aún quedan miles de desaparecidos de la guerra civil que sus familias nunca supieron que fue de ellos ni donde están enterrados. Bueno cambiando de tema ¿te acuerdas de nuestros años de la infancia en La Perona?. ¿Qué recuerdas de aquellos años?

– Recuerdo cuando con los demás niños jugábamos a las bolas en la calle donde el suelo era de tierra negra del humo que soltaban las máquinas del tren que descargaban en la estación de la SAGRERA. Cuando acabábamos de jugar todos teníamos la cara toda negra lo único blanco que nos quedaba eran las dos velas de mocos que nos colgaban de la nariz. Había un muro que estaba pegado a las barracas.

-¿Te acuerdas que vivíamos en la misma barraca tu familia y la mía?

-Y tanto que lo recuerdo. Ahora pienso como nos organicemos para poder caber en la barraca en tan pequeños espacios dos familias con niños y adultos. Había dos habitaciones una junta al comedor y la otra junto a la cocina. En la cocina había una puerta por donde se salía al patio vallado y otra puerta que salía a un pequeño espacio plano que daba a una bajada que pasaba una riera de agua que regaba los campos sembrados y nosotros de esa misma agua con cubos llenábamos un bidón para lavar la ropa y los platos porque para cocinar y beber íbamos a una fuente que había en la calle grande de la Sagrera, luz no había nos alumbramos con candiles de aceite y con quinqués de petróleo, en el patio teníamos el cuarto de hacer nuestras necesidades. Como éramos muchos se ponían camas turcas en el comedor otras en la cocina. Los niños se acostaban con los padres y los demás repartidos eso si siempre guardando un respeto nada de revueltos menos mal que duró poco tiempo la situación y cada familia conseguimos una vivienda.

-Para nuestros padres fueron años duros de la inmigración. Nosotros como éramos niños no nos enterábamos.

-Si éramos niños y no te enterabas de lo mal que nuestros padres lo estaban pasando viviendo en una barraca con tantas incomodidades y con el factor de que no estaba reconocida por el Ayuntamiento como vivienda. Mi padre para poder entrar a trabajar en la SEAT tuvo que empadronarse en casa de su hermana Filomena tu abuela, eso por un lado y por el otro estar pensando constantemente con mucho miedo que no apareciera el famoso Grabao, un guardia municipal con la cuadrilla de hombres montados en un camión con picos que se dedicaban a tirar abajo las barracas que ese municipal se le antojaba por orden del Ayuntamiento.

Yo con mis ocho años aun me acuerdo, una tarde casi de noche el famoso municipal mandó derribar precisamente la barraca de enfrente de la nuestra, recuerdo que todos estábamos mirando por la ventana con la puerta cerrada viendo todo el drama tan desagradable como sacaban la ropa, catres, todo lo poco que los pobres tenían, sin ningún miramiento se lo ponían en medio de la calle a pesar del llanto de los niños y demás familia suplicando que no le tiraran su barraca, pero ellos a pesar de todas esas exclamaciones la tiraron al suelo y se marcharon sin pena ninguna.

Lo curioso era que todos los vecinos estábamos dentro de nuestras barracas y nadie salía a enfrentarse cuando estaban derribando la barraca por temor que el malnacido municipal apuntara la tuya y la tirara abajo. Los vecinos cuando se habían marchado, salíamos ayudarles a recoger la ropa toda manchada de negro de la tierra de la calle y la pasaban a nuestra barraca, y la familia se iban colocando entre los demás vecinos pero lo más bonito que es que había una unión muy grande pues esa misma noche todos los vecinos se dedicaron a reconstruir de nuevo la barraca y la familia se metía corriendo como si allí no hubiese pasado nada. Estas cosas si no las vives cuesta creer que hayan pasado, eran situaciones tan desagradables que no se borran por muchos años que pasen, como a mí que tengo 74 años

– Nosotros nos fuimos al Turo de la Peira creo recordar en el año 1954. ¿Vosotros después fuisteis a la Trinidad Nueva?

-Nosotros nos fuimos un año después a las viviendas de la Trinidad hechas por el sindicato vertical. En la SEAT mi padre echó una solicitud y por sorteo le tocó un piso. Cuando le dieron las llaves mis padres no se lo pensaron dos veces aunque le faltaba poner la luz y el agua nos metimos de todas formas pues ya no nos venía de nuevo. Más tarde nos pusieron el agua y la luz, aunque la vivienda era pequeña pero para la familia fue un palacio y una seguridad muy grande, era una vivienda protegida por el Estado, lo primero que se encargó mí madre es de empadronar a toda la familia para poder trabajar como cualquier ciudadano de Barcelona….

-Tu padre, tus hermanos y varios tíos, trabajabais en la SEAT. ¿Quién os metió?

-Mi padre cuando alguien de la familia quería entrar a trabajar a la SEAT, él le sacaba una solicitud que ellos tenían que rellenar con sus datos personales. Una vez la completaban tenían que sacar el certificado de penal que lo entregaban en la comisaría central de Vía Layetana porque si alguna vez hubieses estado preso fuera por el motivo que fuese no entrabas a trabajar y otra cosa que tenías que tener cuidado no poner que habías trabajado en extranjero. Mi padre les informaba de todo antes de poner todos esos datos antes de echarla porque no entraría a trabajar.

Luego en la solicitud tenían que poner si trabajaba algún familiar en la empresa con su nombre y apellidos, este último requisito era importante pues los llamaban antes que otras personas que no trabajara su familiar, luego mi padre una vez entregaban la solicitud el cómo era uno de los más antiguos tenía sus amistades dentro y hacia que los llamaran pronto, como él era muy familiar ayudó a entrar a todos de la familia que quiso trabajar en ella.

Mi padre cuando se acabó de construir la fábrica en 1953, la empresa propuso a los trabajadores que habían estado trabajando para hacerla, entrar a producir el modelo de coche 1400 SEAT. Mi padre me contaba que por la edad que tenía 40 años tuvo suerte porque el límite de edad para entrar era hasta los 41 y fueron muy pocos los que entraron con esa edad, por eso los compañeros lo llamaban el viejo y sé quedó con ese mote en puesto de llamarlo por su nombre, él fue uno de los primeros que se encargó del equipo de fútbol de la empresa de ahí le vino algunas amistades importantes, dentro de la empresa era conocido y pudo hacerle favores a muchos de la familia(continuará)

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Comments 10

  1. La senadora del PP Esther Muñoz hauria de conèixer vivències com les que expliques per a disculpar-se , fa fàstic la falta de sensibilitat de molts polítics , que com a únic objectiu tenen els vots i la butaca.
    Per això s’explica que els polítics estiguin incòmodes amb l’assignatura de filosofia en el batxillerat.
    Mals temps per a l’ètica.
    Quina vergonya.

  2. Que interesante y emocionante poder revivir la auténtica y real historia destapando silencios y que valentia querer hacerlo,es otra manera de hacer y contribuir a la historia,os felicito por el esfuerzo y la intención,ojalá sirva para despertar consciencias y conciencias!!!!!

  3. Los crímenes del franquismo, muchos, permanecerán en el anonimato gracias al pacto de la transición por políticos corruptos. Eso hace que el fascismo campe a su libre albedrío y hoy resurja por todas partes y, con virulencia, en nuestra Patria. La responsabilidad de su desarrollo no solamente recae en los impulsores ideológicos, nosotros al no tomar conciencia de como combatir este mal, seremos corresponsables también. Empecemos su rechazo ahora, luego será tarde. El relato que aquí comentamos debería ayudarnos a comprender la barbarie del populismo fastiszoide inoculado por este sistema dirigido por la extrema derecha y la timorata izquierda pactista-reformias y conservadora.

  4. Molt interessant la tasca del Antonio, per trobar on està enterrat el seu tiet. Grans records d’una infantesa de postguerra molt dura, però necessària de recordar per tenir memòria històrica.

    Gràcies una vegada mess, Jose

  5. Pepe ! Una gran recerca. Sempre has estat un lluitador i ara, en la teva jubilació estás fent una gran tasca de memòria històrica. Un exemple familiarextensiu a moltes persones. Mai oblidem !

    1. Post
      Author
  6. Yo como tu sabes soy de un pueblo fuertemente reprimido durante la guerra y después en la postguerra y esas vivencias de necesidad también se pasaron aquí, había que tener alguien del régimen que quisiera por compasión ayudarte, para mi leerte es revivir aquellos durísimos años de humillaciones y represión.
    Sigue escribiendo gracias amigo

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