“De la Cataluña antifranquista a la República Catalana-Capítulo VI- El derecho de ser de las personas y de los pueblos

Jose Molina Ayala Historias de la ciudad, la ciudad y las personas, Relatos 2 Comments

A la vuelta del lugar de sus ancestros, donde tuvo lugar el encuentro con amigos y familiares y donde el conflicto entre el Estado español y Cataluña fue el centro del debate y controversias con diferentes puntos de vista, José Ramón volvía con cierta esperanza de constatar que más allá de los contornos de Cataluña, existían opiniones críticas, aunque minoritarias, distanciadas de la contaminación informativa de los medios de comunicación apuntaladas en la unidad indisoluble de la patria desde el más puro nacionalismo español. Voces críticas todas ellas acalladas por los medios  que solo dejaban paso a la versión oficial enlatada para el consumo de la mayoría, esas voces existían realmente y solo podían moverse por las redes sociales incontroladas por los poderes del Estado.

La actitud crítica de las personas ante cualquier versión que pretenda encerrar verdades absolutas, provengan de donde provengan ya sea de las máximas autoridades políticas, jurídicas, de personas prestigiosas o de los medios de comunicación, ya sea en España, en Cataluña o en cualquier lugar del mundo, siempre ha significado un impulso hacia la evolución de las sociedades y representa  la esperanza del despertar de las personas y sociedades que pretenden ser libres. Así lo creía él,  a fin de cuentas cualquier opinión, todas respetables mientras no atenten contra la dignidad humana, responden a intereses subjetivos, particulares o corporativos algunos más legítimos que otros sobre todo los que velan por el interés general.

Creía firmemente en el derecho de ser de las personas y a la vez de los pueblos que la conforman. El ser humano debe ser libre en encontrar sus propias verdades y sus propios espacios de libertad en el marco de una sociedad  colectiva y solidaria con instrumentos democráticos. Aun así era consciente que faltaba mucho camino por recorrer en unos Estados, entre ellos España que aunque sus Constituciones contemplaran la protección de los derechos sociales, estaban muy lejos de hacerlos efectivos, eran democracias sustentadas en pilares frágiles donde el poder económico dominaba todos los resortes del Estado y sobretodo en España  que la llegada de la democracia fue un proceso tutelado por los  propios militares franquistas y en sus entrañas aún estaban vivas la ideología franquista.

Una sociedad como la española que gravitaba en ella aún los resortes de la herencia franquista y de un nacionalismo español arraigado en la mayoría de las mentes hacía inviable aceptar la España plurinacionalidad de los pueblos que la componían. En ese contexto histórico surgió el conflicto entre Cataluña y el Estado español  donde también radicaba el centro de gravedad del debate que se producía en el propio foro interior de José Ramón. Ya expresó en su visita al lugar de los ancestros que desde los inicios del proceso por el derecho a decidir en Cataluña, el no partía de convicciones nacionalistas, ni independentistas, simplemente consideraba que a Cataluña desde el Gobierno y el Estado Español se le estaba tratando de manera injusta y desigual sobre todo a partir de la Sentencia del Tribunal Constitucional del 2010 que vulneró la voluntad del pueblo de Cataluña anulando aspectos importantes aprobados en referéndum.

En su memoria junto a la de miles de ciudadanos catalanes y españoles aún anidaba la lucha por la libertad y la democracia en  los duros años de la dictadura franquista. Y ahora se volvía a revivir una situación de fuerte represión con detenciones, encarcelamientos, cierres de webs, persecución del color amarillo convertido en símbolo por la libertad de los presos políticos, persecución de maestros por adoctrinamiento. Todo ese cúmulo de despropósitos  delataban las carencias de una democracia que solo servía a los intereses de los que detectaban el poder y que no tuvo la madurez de resolver un conflicto político por las vías políticas y que lo derivó hacia los tribunales.

A su vuelta de Murcia se encontró con la resolución del Tribunal de Alemania que ponía en libertad al Presidente de la Generalitat Carles Puigdemont por la inexistencia de rebeldía que le atribuía el Juez Llarena. Esa resolución fue un golpe muy fuerte a la justicia española  que  reventaba todo su relato basado en una realidad ficticia construida solo para perseguir unas ideas y abortar la voluntad de más de dos millones de catalanes que votaron por la independencia en el Referéndum del 1 de Octubre y en las elecciones en Cataluña  del 21 de Diciembre. A la vez dicha resolución fue una bocanada de aire fresco a los  más de dos millones de catalanes que estaban siendo criminalizados y estigmatizados por la mayoría de los poderes del Estado y los medios de comunicación con un solo relato como si de una caza de brujas se tratara.

Los continuos intentos de investir presidente de la Generalitat por la mayoría parlamentaria independentista que habían ganado las elecciones fueron abortados de manera sistemática. Puigdemont, Sánchez, Turull vieron frustradas sus investiduras por la  politizada acción de la justicia en las resoluciones del Juez Llarena, que en plena sesión de investidura a la Presidencia de Jordi Turull  ordenó su encarcelamiento y del resto  de imputados por rebelión Carme Forcadell, Raül Romeva, Josep Rull y Dolors Bassa, dejando una estela de desolación democrática.

Con esos pensamientos, de injusta y desmedida persecución contra cualquier atisbo de ser republicano o independentista se dirigía al encuentro con su amigo Agustín, compañero de estudios en la Facultad de Derecho, que no simpatizaba con el asunto catalán, tenía convicciones más conservadoras, pero al margen de esos aspectos  les unía una estrecha amistad que habían mantenido en el curso de los años.

Habían quedado en un Bar del centro de Barcelona, José Ramón se sentó en una mesa de la terraza a la espera que llegara Agustín. Pidió una cerveza y unas olivas. Delante, una  Avenida con una hilera de árboles distraían el flujo continuo de  coches y motos. Lazos amarillos rodeaban la cintura de los árboles. Un grupo de hombres y mujeres con escaleras, cutters, la cara tapada con pasamontañas a lo largo de la Avenida  iban arrancando los lazos amarillos a un ritmo rápido. Otro grupo más mayoritario aparecieron  reponiendo los lazos amarillos que habían sido quitados. El grupo que reponían los lazos cada vez se iba agrandando, con gritos de LLibertad Presos Polítics, y unos cuantos fueron a recriminar al grupo que retiraba los lazos su actitud. A la ayuda de este grupo acudieron algunos con banderas españolas haciendo alarde de su españolismo. Y en un momento los dos grupos quedaron frente a frente unos gritando ¡¡Viva España! y el otro ¡¡Llibertat Presos Politics!!. Las gentes de los comercios, bares y terrazas, contemplaban expectantes lo que ocurría. Los dos grupos se iban ampliando cada vez más. En cualquier momento podría saltar la chispa y derivar en un enfrentamiento. El conflicto entre Cataluña y el Estado Español se representaba en aquella triste escena donde nunca se hubiera tenido que llegar. Pero allí estaban unos que defendían la unidad de España y los otros la Libertad de los Presos Políticos y la República catalana. Las voces y los gritos frente a frente cada vez se hacían más sonoros y la tensión aumentaba por instantes.(continuará)

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Comments 2

  1. Seguimos el dia a dia, de una época que nos ha tocado vivir, en que por una parte es apasionante y por la otra es muy triste de ver que volvemos muchos años atrás, o tal vez no volvemos es que no regresamos nunca de ellos, y todo era un espejismo.

  2. El “Cierre de Cajas”: desobediencia civil en la Cataluña de 1899
    Así, en la indignación de cómo se había gestionado el conflicto de Cuba -a causa del sacrificio humano y económico que había representado para el país- se sumará ahora la irritación por el nuevo impuesto de utilidades. ¿El resultado? En el mes de julio, 185 gremios de Barcelona, liderados por la Liga de Defensa Comercial e Industrial y el Sindicato de Gremios, se negaron a pagar las contribuciones, y pronto también se sumó a la protesta Fomento del Trabajo.Poco a poco, el clamor se extendió a otras poblaciones españolas, y para evitar su expansión, desde el Gobierno, el Congreso y la prensa de Madrid se inició una campaña de tipo anticatalanista para reducir el conflicto en el Principado. El Estado, además, dejaría caer todo su peso sobre los insumisos, iniciando las gestiones necesarias para embargarles sus bienes.
    Estamos en el 11 de octubre de 1899 , los comercios de la ciudad iniciarán una huelga a la que se sumarán poblaciones como Manresa, Mataró, Sabadell y Vilafranca. El 24 de octubre se suspenderán las garantías constitucionales en la provincia de Barcelona y el 27 de octubre se declarará el estado de guerra. El capitán general de Cataluña ordenará cerrar los primeros negocios insumisos y encarcelará sus propietarios. Una delegación liderada por el doctor Robert intentará entonces negociar en Madrid, pero el Gobierno se mostrará intransigente, dispuesto a continuar con los encarcelamientos ya intervenir militarmente. Finalmente, dada la presión del Estado y la imposibilidad de sostener económicamente la protesta, los gremios accederán a pagar las contribuciones.
    De esta protesta hace unos 120 años, como resultado se suspendieron las garantías constitucionales, se declaró el estado de guerra y se encarceló a los insumisos y todo bajo una campaña anticatalanista.

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