La ciudad y las personas-XXXVIII- 23F:Asalto al Congreso de los Diputados

Jose Molina Ayala Historias de la ciudad, la ciudad y las personas, Relatos 3 Comments

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Aquel 23 de Febrero de 1981 quedó gravado en la memoria de este país como el día que las fuerzas más reaccionarias del régimen franquista intentaron liquidar la recién estrenada democracia asaltando militarmente el Congreso de los Diputados en Madrid.

Habían pasado solo cuatro años de las primeras elecciones democráticas del 15 de junio de 1977, años en que desde todos los sectores sociales y políticos se intentaba consolidar aquella frágil democracia envuelta en papel de celofán que las fuerzas herederas del franquismo instaladas en los estratos del poder intentaban romper con cualquier excusa.

Después de aprobada la Constitución del 78 y formado nuevo Gobierno de Suárez en 1979, la tensión era constante, la crisis económica; las dificultades para articular una nueva organización territorial del Estado; las acciones terroristas de ETA, unido a la resistencia de cierto sector del ejército al sistema democrático creaban las condiciones para el golpismo de la extrema derecha.

Uno de los errores más graves de la transición, fue dejar la herencia franquista en sus entrañas y no cicatrizar las heridas abiertas de la Guerra Civil y la dictadura, para comenzar una nueva etapa democrática sin vencedores ni vencidos. Así desde las cavernas del Estado los militares no cejaron en crear el clima de inestabilidad para justificar una marcha atrás. Ya en abril de 1977 expresaron su malestar por la legalización del PCE con la dimisión del almirante Pita de Veiga Ministro de Marina. Y en Noviembre de 1978 con la Operación Galaxia hubo una intentona golpista contra el gobierno de Suárez. Su principal responsable Antonio Tejero fue condenado solo a siete meses de prisión.

Mientras la voluntad golpista crecía en el ejército y en la extrema derecha, el Gobierno de Suárez se vio abocado a una crisis cada vez más insostenible en la que contribuyó la moción de censura promovida por el PSOE en mayo de 1980. El 29 de enero de 1981 Suárez presentó la dimisión como Presidente del Gobierno y de la UCD. El Rey designó el 10 de Febrero a Leopoldo Calvo Sotelo  candidato a Presidente comenzando el 19 de febrero la sesión de investidura no obteniendo la mayoría absoluta, por lo que se debía producir una nueva votación al cabo de cuarenta y ocho horas, señalando a tal efecto el 23 de Febrero.

Al tiempo de la crisis de gobierno, los golpistas iban tramando la operación ayudado por la prensa más reaccionaria en especial el diario El Alcázar, con varios artículos durante el mes de Febrero que alimentaban el ambiente golpista, con descalificaciones al Gobierno, al Parlamento, a la clase política y a la Constitución. El 22 de Febrero un día antes al intento de golpe de Estado en su primera página apareció una gran fotografía del Congreso de los Diputados totalmente vacío con un texto insertado en una gran flecha dirigido al centro del hemiciclo con la frase “Todo dispuesto para la sesión del lunes”.

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Gran parte de la población era consciente que desde los sectores más reaccionarios se estaban creando las condiciones  para justificar la necesidad de un golpe de estado, cosa que se produjo aquél fatídico 23 de Febrero.

Por aquellas fechas estudiaba Derecho en la Universidad de Barcelona, en el año 1975 dejé la carrera de Químicas y me decanté por el mundo del derecho. Aquel preciso dia 23 de Febrero tenía un examen, creo recordar de Derecho Internacional, acabé alrededor de las siete de la tarde, al salir de la Facultad en el hall observé unos corrillos de profesores con expresiones de preocupación, no le di importancia, hablarían de sus cosas pensé. Pero no hablaban de sus cosas, hablaban de lo que en aquel momento acontecía al país. Me dirigí a la estación de metro de Collblanch, como lo hacía siempre después de los exámenes para distenderme y dirigirme como era habitual a la Asociación de Vecinos. A la salida del metro en Virrey Amat vi correr por la acera al Secretario de la Asociación con unos ficheros. Lo alcancé “Donde vas tan corriendo” le pregunté. “Ha habido un golpe de estado, han asaltado el Congreso. Llevo los ficheros de los socios a un lugar seguro”, contestó. Me quedé sin palabras. Al irse me dijo que se había convocado una reunión de gente de la Asociación y de partidos a las nueve en un Bar de la calle Vilapiscina.

Salía exhausto de un examen y me encontré con un golpe de Estado y todo lo que ello comportaba, me preocupaba sus consecuencias no solo para el país sino para la seguridad de todos los que teníamos compromisos sociales y políticos. Llegué a casa, mi madre estaba asustada, había escuchado por radio lo que había ocurrido. La posibilidad de un golpe la devolvió a su pasado, volverse a encontrar con los demonios del fascismo le producía verdadero terror. Intenté tranquilizarla, las cosas no son como antes, le dije. Disimulé mis incertidumbres, sabía que ella sufría por mi seguridad. Con cautela le comenté que tenía una reunión por la noche y que vendría tarde, que no se preocupara. Intentó persuadirme de que no fuera, que era muy peligroso, le dije que tenía que ir aquella reunión.

Como estaba previsto a las nueve de la noche nos reunimos en el Bar, ya las ejecutivas de  los sindicatos CCOO y UGT habían convocado una huelga general para el día siguiente. Valoramos la gravedad de la situación, se acordó de que acudiera a una reunión de Distrito con  entidades vecinales, sindicales y políticas de Nou Barris en la Asociación de Vecinos de Prosperitat en el local anexo a la Iglesia de Santa Engracia.

Acudí  a la reunión, ya había oscurecido, las calles estaban vacías y silenciosas. Las gentes en sus casas escuchaban la radio o televisión a la espera del desenlace incierto del asalto al Congreso. Nos sentamos en círculo en sillas de madera plegables. Se respiraba un ambiente de preocupación y cierto miedo contenido. Se informó de la convocatoria de la Huelga general y de la necesidad de llevarla a término, yo estaba imbuido por un sentimiento de impotencia ¿Cómo íbamos hacer frente a los militares, a los tanques? Me preguntaba. No quise intervenir para no influir mis miedos a los demás, quería contagiarme de la determinación y valentía de los que hablaban y estaban dispuestos a enfrentarse a los militares. En uno de los momentos del debate, se informó que los tanques habían ocupado Valencia. El golpe parecía que se consolidaba. En la reunión habían militantes y ex militantes del amplio espectro de la izquierda desde PSUC, PT, MC, FRAP, independientes, la mayoría diestros en la lucha social y política estaban dispuestos a luchar contra los golpistas.85939470Se acordó secundar la huelga general. Los que teníamos responsabilidades sindicales debíamos esforzarnos para llevarla a término. Se concretaron los puntos de concentración en el Distrito para convocar a los vecinos. Acabó la reunión casi a medianoche, nuestras miradas de despedida albergaban miedos ocultos pero con la disposición de hacerles frente.

De vuelta a casa, las dudas y las incertidumbres se entrecruzaban en mi mente. ¿Estaría dispuesta la gente a enfrentarse al ejército? ¿Triunfaría el golpe?  Interrogantes que eran neutralizados con una lógica convicción, me costaba entender que triunfara un golpe contra la propia derecha que gobernaba, y a la vez, en caso de que así fuera creía que  no era posible se consolidara en una Europa democrática. También otros enigmas aparecían, en el supuesto caso que triunfara ¿dónde podría esconderme?  Ese interrogante no tenía muchas respuestas.

De vuelta a casa, las calles continuaban vacías, la noche se había hecho más oscura y el silencio como navajas afiladas desprendía sus perfiles amenazadores. Sólo las farolas y las luces de las ventanas iluminaban aquella noche siniestra. Al pasar por el Cementerio de San Andreu, junto al largo muro que separaba la muerte de la vida, el silencio que provenía de las tumbas me pareció más amenazador que nunca. Los fantasmas del fascismo aparecían con todas sus señas de identidad de muerte y violencia. Mientras pasaba por aquel Cementerio en aquella hora de la medianoche, la trama golpista intentaba consolidar y extender su influencia a todas las regiones militares, eran minutos y segundos trascendentales para el país. Las libertades conquistadas después de largos años estaban a punto de quebrarse. Dejé atrás los muertos y sus fantasmas y me adentré en el barrio de Porta por la Plaza Soller. Llegué a casa más allá de la medianoche. Mi madre estaba esperándome, su expresión fue de cierto sosiego al verme. Me acosté con la radio puesta, preocupado por el día siguiente. ¿Qué le iba a ocurrir al país? ¿Qué nos iba a pasar a todos nosotros?  Hacia la una y cuarto  el Rey aparecía por Televisión vestido de uniforme militar pronunciando un discurso contra los golpistas, llamando al orden a las Fuerzas Armadas y desautorizando a Milans del Bosch. Con sus palabras parecía que las aguas se calmaban.

Al día siguiente en el Hospital en asamblea a primera hora de la mañana informamos de la situación, de la convocatoria de Huelga General y en vistas de que el golpe de estado había fracasado desconvocamos la huelga y aconsejamos estar alertas por lo que pudiera ocurrir.

El fracaso del golpe marcaría una nueva etapa en la que los sectores más reaccionarios del franquismo quedaron desplazados pero aún vivos en la vida política, produciendo una involución democrática en cuanto a las libertades y las cuestiones territoriales. El país iniciaba una nueva etapa y yo emprendía cambios en mi vida personal. En abril de aquel mismo año me casaba con Manuela por lo civil, un año después me licencié en Derecho, y nació mi hijo Raúl. Un largo camino quedaba atrás en la vida política de este país, y se abría una nueva etapa de esperanzas e ilusiones colectivas y personales. (continuará)

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Comments 3

  1. Ese día quedará grabado en nuestras mentes, es de esos días que todo el mundo sabía exactamente lo que hacía en aquel momento.
    Creo que aquel caldo de cultivo no se extinguió del todo, y hoy se nos vuelve a manifestar, los hijos de Franco, continúan vivos.

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  2. Este 23 de febrero permanecera siempre en nuestros recuerdos, pero la doctrina franquista sigue vigente en estos convulsos dias que estamos viviendo.
    Un fuerte abrazo!!!

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