La Rambla de Barcelona: Un paseo por sus orígenes e historia

Jose Molina Ayala Historias de la ciudad, Relatos Dejar un Comentario

En algunas ciudades hay calles que por su historia o características se hacen relevantes y populares. Lo que les voy a contar es la historia de una riera que a través de los siglos se convirtió en un gran paseo de renombre internacional: La Rambla de Barcelona. Pasear por la Rambla es dejarse envolver por la magia de sus gentes, palacios, teatros, edificios singulares, quioscos, puestos de flores, tiendas, mercados y sobre todo por su historia.


Hoy me dispongo hacer un breve paseo por sus orígenes. Verán que es la Rambla de todos pero a la vez de nadie, transformadora, cambiante, inacabable, donde la vida palpita como si la memoria colectiva que la ha hecho posible aún mantuviera el pulso de la historia.
De esa Rambla quiero hablarles, la que está más allá del tiempo, donde hombres y mujeres de toda condición dejaron su testimonio en un quehacer colectivo presente en los edificios, teatros, farolas, arboleda, puestos de flores y quioscos.
Esas calles verticales que se dirigen hacia el mar, algunas eran rieras por donde transcurrían las aguas, una de ellas era lo que hoy es la calle Balmes, que se juntaba con la Riera d’en Malla la actual Rambla.


Sin más preámbulos inicio este paseo hacia La Rambla desde la Sierra de Collserola desde donde los torrenciales de agua se dirigían a las rieras que atravesaban la ciudad.


Descendiendo por la ladera de la Sierra de Collserola, me dirijo hacia una de las rieras. Por este mismo lugar, la calle Balmes, bajaban las aguas torrenciales que se dirigían hacia el mar. Con el paso de los años, la ciudad ha ido consolidando su presencia con lindos edificios de viviendas, locales y comercios y construido alcantarillas para reconducir las aguas que vienen de la Sierra de Collserola.
Después de llegar a la confluencia con la calle Pelayo, nos acercamos a nuestro punto de destino La Rambla.
A la primera hora de la mañana, La Rambla está tranquila, despertando al nuevo día. Los quioscos, comercios y puestos de flores van abriendo sus puertas, preparando sus productos para las nuevas gentes que discurrirán por su cauce en medio de los silenciosos plataneros y por las solemnes farolas.
Al final de la Rambla la estatua de Colon aparece entre las ramas de la arboleda, señalando con su dedo hacia ¿Quién sabe donde? Hacia América no. ¡Tal vez hacia el mar! Mientras, palomas y gaviotas interrumpen sus vuelos para reposar sobre su eterna figura.
Dejando por un instante el paseo por la actual Rambla, acudo a los orígenes de esta parte antigua de la ciudad, subo por Via Laietana que también fue otra riera y observo parte de lo que fue la muralla romana.


Hasta el siglo XIX Barcelona había vivido dentro de las murallas, primero las romanas y después las medievales.
En el siglo I a C. el emperador romano Augusto fundó la ciudad llamada Barcino que protegió con una muralla. En el siglo III el emperador Claudio decidió reformar la primitiva muralla. A cada lado discurría una riera, la de un lado correspondía con la actual Rambla y la otra con la Via Laietana.
En el año 1285 el monarca catalán Pere II el Gran ante el peligro de la invasión de las tropas del Rey de Francia, ordenó que la ciudad se fortificara con murallas construyendo un nuevo recinto amurallado más amplio que el romano y periférico que envolvía los nuevos barrios. La Rambla continuaba siendo el límite por un lado y la muralla se extendía hasta la actual Plaza de Cataluña.
En el año 1357 el Rey Pere III autorizó mejorar las defensas de la ciudad. Se cambió el curso de la Riera d’en Malla y en 1372 se fortificó la zona del Raval.


En 1704 la Rambla empezó a ser propiamente una calle cuando se permitió construir las primeras casas en los alrededores de la Boquería. La Rambla fue el primer lugar de Barcelona consolidado como espacio público, lo que tuvo lugar entre los años 1700-1860, convertido en un paseo ciudadano flanqueado por las nuevas casas y por los árboles de chopos y olmos que después fueron sustituidos por plataneros.
A principios del siglo XIX el pueblo de Barcelona detestaba las murallas y exigía su derribo. La ciudad estaba en plena expansión modernizadora, con la voluntad de ser una gran capital europea, necesitaba nuevos espacios para la industria, la vivienda y la movilidad.
A mediados del siglo XIX, se produjeron insurrecciones populares exigiendo el derribo. El pueblo de Barcelona detestaba las murallas. El verano de 1854, comenzó el derribo, facilitado por el cambio de régimen en Madrid el Bienio progresista y de inmediato se aprobó el Plan del Ensanche conocido como el Plan Cerdá.


En el siglo XIX Barcelona vivió importantes transformaciones urbanísticas, favorecidas por las pérdidas territoriales de la Iglesia, derivadas de las desamortizaciones y la desaparición de los cementerios parroquiales, la quema de conventos en el año 1835 y la revolución de 1868 que supuso que los espacios ocupados por conventos, cementerios parroquiales y hospitales dieran lugar plazas públicas, mercados, teatros u otros centros oficiales.
Tienen ese origen la Plaza de San Miquel, Plaza San Jaume, Plaza Real, y otras, y los espacios ocupados por los Mercados de la Boquería y de Santa Caterina.
Con el derribo de las murallas, el Plan del Ensanche y la Exposición Universal del 1888 la ciudad entró en una concepción más amplia y cosmopolita.
En todo ese proceso histórico la Rambla se ha ido configurando como un devenir unitario que aglutina las varias Barcelonas que viven en ella creando esa magia embriagadora de paseo obligado de los barceloneses desde finales del siglo XVIII.


Y ahora emprendo el paseo por la Rambla de hoy, de un mediodía de Diciembre a las puertas del 2020

La Rambla de Canaletas, es uno de los sitios más populares de la ciudad por su Fuente de Canaletas. El nombre de la fuente es originario de las torres de la muralla medieval. La Rambla, llamada Canaletas, porque pasaban unos canales de agua para proveer a la ciudad.


El agua de la fuente venia de una mina de Montcada i Reixac, era tan saludable que una leyenda dice que quien bebe agua de la fuente siempre vuelve a Barcelona. La fuente es famosa por las celebraciones de las victorias del FCBarcelona. Eso se remonta a los años 30 del siglo pasado, cuando los aficionados del fútbol bajaban a la redacción de la revista La Rambla para mirar en una pizarra instalada delante de la Fuente los resultados de los equipos catalanes.

Teatro Poliorama

Se encuentra situado en la planta baja de la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona. El edificio inaugurado en 1894 yen 1899 abrió allí el cine Marti. Combinó el cine y el teatro durante años, desde 1976 se dedicó exclusivamente a teatro.

 

Dos edificios notables despiden esta Rambla, La iglesia de Belén, una de las pocas muestras del barroco barcelonés construida en 1553, en 1671 sufrió un incendio. Fue reconstruida entre 1680 y 1729 y el Palacio del Marqués de Comillas, llamado también Palacio Moja, construido en 1774 de estilo neoclásico. En 1865 el palacio fue comprado por el banquero Antonio Lopez primer marques de Comillas. En el Palacio residió el poeta Jacinto Verdaguer protegido del Marqués.
El tramo siguiente la Rambla de las Flores o San José, llamado asi por el mercado de la Flores, también se encuentra el Mercado de la Boquería y el Palacio de la Virreina. Cuando se piensa en la Rambla, siempre se piensa en flores, sea invierno, haga frío o calor, siempre hay un puesto de tulipanes, claveles o amapolas. Es el tramo más conocido del paseo barcelonés. Se le conoce por ese nombre porque durante el siglo XIX era el único lugar de Barcelona en el que se vendían flores. Aquí se encuentra el Palau de la Virreina

Rambla de San José

Palacio de la Virreina
El Palacio de la Virreina lo hizo construir entre 1772 y 1778 Manuel Amat-Virrey del Perú, mezcla de decoración barroca y rococó. En el interior se exhiben en exposición permanente los Gigantes de la Ciudad que son los más antiguos documentados de Europa.

Mercado de la Boquería

Por unos instantes dejo los puestos de flores y entro en el Mercado de la Boquería, inaugurado en 1840. Antes del Mercado, estuvo en el mismo lugar el Convento de San José de los Carmelitas, fue incendiado en 1835. Tras el incendio, se expropió y en su lugar fue construida una plaza con grandes columnas rodeada de porches, y el mercado se trasladó a su interior. Sus productos frescos y dulces son verdaderas tentaciones para los visitantes.
De vuelta a la Rambla, me dirijo a la Casa Bruno, no sin antes contemplar la preciosa Antigua Casa Figueras, fundada en 1820.

Casa Bruno


Ecléctica casa modernista, decorada con paraguas, abanicos y un dragón chino. Inaugurada en 1883. Los balcones están llenos de referencias egipcias. En la fachada, los esgrafiados y las vidrieras recuerdan sombrillas y abanicos de hierro fundido. El elemento mas vistoso es, el gran dragón chino de hierro forjado que sobresale de la fachada que sostiene el paraguas como reclamo de la tienda.

 

 

 

El tramo finaliza en el Pla de la Boquería uno de los puntos mas animados y frecuentados de Barcelona, donde se encuentra el Pavimento de Joan Miró en el que se depositaron miles de flores en solidaridad por los fallecidos en el atentado terrorista islámico en la Rambla el 17 de agosto del 2017.

 

 

Rambla de Capuchinos

Teatro del Liceo


El primer edificio del Liceo fue inaugurado el 4 de Abril de 1847. Desde entonces ha sido escenario de las más prestigiosas obras interpretadas por los mejores cantantes del mundo. Durante casi dos siglos ha sido símbolo y lugar de encuentro del poder, la nobleza y burguesía catalana.
El 7 de noviembre de 1893 sufrió un atentado anarquista. Cuando se estaba cantando el segundo acto de la ópera Guillermo Tell alrededor de las 10 y cuarto de la noche Santiago Salvador Franch ejecutó el atentado con dos bombas. Murieron 20 personas. Salvador fue ejecutado al garrote vil el 21 de Noviembe de 1894.


El 31 de Enero de 1994 un incendio destruyó la sala y el escenario. El nuevo Liceo se inauguró en octubre de 1999 con un Turandot memorable.

Y delante del Liceo la Plaza Real siempre con concurrida de gentes en las terrazas .
La Plaza ocupa el lugar donde se encontraba el convento capuchino de Santa Madrona derribado en 1835. Antonio Gaudí diseñó las farolas de la plaza donde también destaca la Fuente de las Tres Gracias construida en 1876 por Antoine Durenne


La Plaza del Teatro transición entre la Rambla de Capuchinos y Santa Mónica, dibujantes y pintores retratan figuras humanas y paisajes junto al Teatro Principal.
Teatro Principal
El Teatro Principal es el teatro más antiguo de la ciudad y uno de los más antiguos de toda España. Las obras del edificio empezaron en 1597 y acabaron en 1603. De estilo neoclásico-ecléctico. En 1787 sufrió un incendio que lo destruyó por completo. Una vez reconstruido fue inaugurado el 4 de noviembre de 1788. En el siglo XIX se popularizaron las comedias de magia y la zarzuela. En 2006 cerró sus puertas como teatro.

La Rambla Santa Mónica con el convento de Santa Mónica y el Museo de Cera pone fin a esta Rambla de Ramblas

Rambla Santa Mónica

Este último tramo de la Rambla de aires navieros, destacan las estatúas vivientes, dibujantes, el Convento de Santa Mónica de estilo barroco, el Museo de Cera edificio construido el 1867 y el Monumento a Colón. Aquí también la historia ha dejado sus señas de identidad.
En Septiembre de 1934 un avión de caza que rendía honores al fallecido teniente Eduardo Dalias, tuvo que aterrizar por una avería frente al Teatro Principal.
El 19 de julio de 1936 ante el golpe militar del General Franco contra la república en esta zona las fuerzas republicanas y los milicianos levantaron barricadas y detuvieron al General Goded. El 20 de julio durante los enfrentamientos al asalto del Cuartel de Atarazanas tuvo lugar la muerte del líder anarquista Franscisco Ascaso.


Con estatua de Colon al fondo inaugurada en junio de 1888 termina el paseo por la Rambla una de las vías más representativas de la ciudad de Barcelona. Una riera de aguas torrenciales, convertida en Rambla por los anhelos de una burguesía expansionista, una nobleza de ostentosos palacios, y de una clase humilde de esperanzadas justicias.
Una Rambla de espíritu rompedor que derribó murallas para caminar más allá de sus límites hacia una gran ciudad. La Rambla de conventos e iglesias convertidos en palacios, mercados y teatros, de pintores, poetas, bohemios de vida nocturna, libre de muros y barreras.
Una Rambla de expresiones burguesas, manifestaciones obreras, iras de injusticias en forma de bombas asesinas, de acontecimientos culturales, literarios, artísticos, deportivos y políticos y de anhelos compartidos. Todas esas expresiones conviven mezclando sus perfiles en un océano silencioso donde reposan en el continuo devenir que conforman la historia de esta ciudad.
Esa es la Rambla de Barcelona.

Barcelona, a tres de enero de 2020.

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